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lunes, 24 de junio de 2013

El Gran Circo Electoral

Por era-del-Ser. 

Tiempo de elecciones en México. Tiempo de alegrías y tristezas, de ilusiones y desencantos, de entusiasmos y terrores. En México las elecciones concitan fuerzas sociales que en los tiempos normales parecen dormidas y hasta inexistentes. En México solo el futbol compite con el poder de despertar pasiones tumultuarias en nuestro subyugado y muy aguantador pueblo.
Tiempo de los golpes bajos, los video-escándalos, los audio-escándalos, el fuego amigo, el chivo expiatorio, los ajustes de cuentas y todo el arsenal con que cuentan los acérrimos enemigos que luchan en la arena política nacional para lograr “el magno honor de servir a la ciudadanía, representar al pueblo y defender a capa y espada los derechos de sus representados”.
Como primer acto tenemos la escandalosa detención y encarcelamiento de la perenne maestra Elva Esther Gordillo; acto que se anunció como el advenimiento de la tan ansiada justicia a México pero que solo ha demostrado dos cosas: 1) que se trató únicamente de un ajuste de cuentas con el nuevo gobierno por andar de insubordinada, de ahí que algunos pillos de iguales mañas y altos vuelos en la política del país sigan medrando y haciendo ostentación de su poder con la mayor de las desfachateces y sin correr el riesgo de terminar en el tambo a condición de no hacer olas y 2) que la eliminación de la Maestra del escenario de la educación pública y la persistencia del desastre educativo en el país solo sirvió para poner de relieve la corrupción del sistema educativo mexicano que es capaz de sobrevivir acéfalo.
En otra pista del Gran Circo Electorero se presenta la lucha de los titanes azules Gustavo Madero Muñoz y Ernesto Cordero Arroyo. Las manos de los titiriteros se distinguen claramente: EPN manejando al títere de palo, tratando de que quede en pie a pesar de los duros golpes del títere borreguil manejado por las sangrientas manos de FCH. Lo importante es que el pinocho azul ayude al dinosaurio tricolor de sus amores a llevar a buen puerto el multicitado Pacto por México. ¿Cederá el PRI la gubernatura de Baja California al panista Francisco “Kiko” Vega Lamadrid a cambio del apoyo de Gustavo Madero para las reformas en ciernes? Si es así, se irán descubriendo las armas del priismo para el retorno a otras siete décadas de gobierno, una de sus grandes favoritas, la concerta-cesión (hoy por ti, mañana por mí).
Y como magnífico acto de prestidigitación, los cerúleos nigromantes lograron la aparición de dos de las damas celestes: Margarita Esther Zavala Gómez de Calderón (nuestra ex-primera dama) se materializó junto al candidato panista Kiko Vega en Baja california, y Josefina Vázquez Mota apareció junto a Eduardo Ortiz candidato azul por la alcaldía de Culiacán.
Las cifras que se mencionan siempre son de millones de pesos y cada quien se lleva su rebanada del gran pastel. ¿Y la Cruzada Contra el Hambre, apá?
Para terminar de distraer a la desconcertada audiencia también hacen su aparición las mascotas del Gran Circo Electorero encabezados por el ya famosísimo candigato Morris, el burro Chon, la candigata Lisa, la candigata Maya y los candidatos perros Titán y Oliverio entre otros. El chiste es llamar la atención a como dé lugar y de paso confundir a los votantes que, probablemente, desperdiciarán su voto a favor de uno de estos lindos animalitos, favoreciendo de paso el voto duro que para variar favorece a los candidatos humanos (no tan simpáticos ni tan honestos) del partido aplanadora pero que, a diferencia de los bichitos, burros y caninos, sí pueden asumir un cargo de elección popular.
Así pues, el Gran Circo Electoral Mexicano abre sus puertas. ¡Pásele Pásele Pásele!
¿Qué tal durmió FCH?

lunes, 13 de mayo de 2013

Ad perpetuam

por era-del-Ser. 

Hace ya tantos años que México, este mi país querido, intenta superar sus ancestrales problemas sociales sin jamás lograrlo. Generaciones de mexicanos han vivido y desaparecido sin haber tenido jamás la más leve esperanza del anhelado cambio, del justo enrutamiento hacia el verdadero progreso nacional que brinde oportunidad a todos los habitantes de este país de superar su eterna tragedia.
 
         Más de dos siglos después de terminada la colonia las condiciones sociales en nuestro país no han logrado mejorarse sustancialmente. Estamos condenados a ver cómo países como Japón (dañado inconmensurablemente hace 60 años en la Segunda Guerra Mundial) o Corea (sumido en la miseria por una guerra ocasionada por su división de su territorio en Corea del Norte y Corea del Sur después de la misma SGM) han salido adelante, superando y rebasando el nivel de vida de los mexicanos. Estos son sólo dos ejemplos de cómo países mucho más pequeños que México, y que cuentan con menos recursos, han superado su postración para convertirse en potentes economías mundiales.
 
         ¿Pero, qué pasa con México y con los mexicanos que no logramos salir del subdesarrollo jamás? ¿Hay en México alguna condición sine qua non que impida el desarrollo del país? ¿O es que los mexicanos adolecemos de alguna tara específica de nuestra civilización que justifica nuestra incompetencia para superar nuestros eternos problemas?
 
         Si nos ponemos a leer un poco de nuestra historia (cosa que recomiendo ampliamente para poder valorar los cambios en nuestro país, aunque también, seguro, os harán pasar algunos corajes) nos daremos cuenta de que en nuestro país las cosas siempre han cambiado para no cambiar. En México, la lucha en las élites políticas se ha dado la gran mayoría de veces por la adjudicación del Poder y por su conservación a ultranza. Muy pocas veces los actos de los círculos políticos mexicanos están encaminados al desarrollo de la sociedad; de esta suerte, el mexicano promedio no ha conocido jamás un modo diferente de supervivencia que el de esperar las dádivas de los políticos o los militares, que también ostentaron el poder político en el país durante algún tiempo.

         Y es que, díganme la verdad, ¿no les da envidia una noticia como esta?: 

El ex primer ministro italiano y presidente del club Milan, Silvio Berlusconi, fue condenado hoy a 4 años de cárcel  por un delito de fraude fiscal en la compraventa de derechos de películas en el llamado caso Mediaset.
Con esta decisión el Tribunal de Apelación de Milán confirmó la sentencia emitida en primera instancia por este mismo caso el 26 de octubre de 2012. 

         Claro, esa es Italia, es otro mundo, lejano, muy muy lejano, no ya en distancia sino en evolución social. Y ¿qué pasa si la comparamos con esta otra?:  

México pidió a Estados Unidos que en el caso de la demanda civil que se presentó en contra del expresidente Ernesto Zedillo por el caso Acteal, se respetara la inmunidad legal que acompaña a los Jefes de Estado aún después de haber dejado su encargo.
Reforma dio a conocer la carta que el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhan, envió a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para advertir que si una corte de Estados Unidos juzgara al expresidente mexicano se violaría la soberanía nacional y se afectaría la relación entre ambos países. 

         Claro, este es México, un lugar en donde las relaciones de amistad y compadrazgo trascienden la búsqueda de la justicia en una pérfida relación de “te doy, me das”; “te protejo, me proteges”; en donde los ciudadanos de a pie siempre terminamos perdiendo. Hágame usted el refregao favor.

         Y hasta aquí le dejamos por esta vez. Lo dejo con sus cavilaciones y, por si acaso, vaya por unas pelis de terror para pasar la noche por si esto le quitó el sueño. 

¿Qué tal durmió FCH?



viernes, 19 de abril de 2013

Reflexiones



por era-del-Ser.

Es mucho lo que hay que pensar sobre nuestra condición ciudadana. México no es un caso único, pero las particularidades que aquí determinan la lucha social han servido para evitar la evolución de la condición de nuestro pueblo. En doscientos años de vida como nación independiente las condiciones en las que sobrevive una buena parte de los mexicanos no ha cambiado en casi nada, y lo peor es que dicha situación no muestra visos de mejoría. Es cierto que México cuenta ahora con ámbitos urbanos que pueden darnos la engañosa apariencia de progreso y superación. Es cierto que existen ciudades modernas con espacios y servicios modernos y cómodos. Es cierto que ahora contamos con internet, con telefonía celular, con televisión de paga, con escuelas en donde se puede obtener una educación bastante buena. Es cierto que existen servicios médicos que ofrecen solucionar casi cualquier problema de salud y acceso a medicamentos de nivel mundial. Pero también es cierto que únicamente una muy reducida parte de la población mexicana puede acceder a ese México para privilegiados. Es cierto que gran parte de la población mexicana se enfrenta con problemas cotidianos para conseguir su alimentación, para su educación y para su salud, problemas que parecen provenir de la misma era de la Colonia.

Así, en México, los progresos de unos cuantos privilegiados sólo han servido para incrementar la dolorosa brecha entre las clases ricas y el resto de la población. La mayoría de nosotros, si nos viéramos en la necesidad de enfrentar una emergencia médica, tendríamos que sujetarnos a los rigores y angustias típicas de la burocracia de las instituciones de la medicina social (IMSS, ISSSTE, Seguro Popular…). Si nos viéramos en una emergencia económica la gran mayoría de nosotros seríamos presa fácil de las empresas de la usura (Prendamex, Dinero Fácil, Caja Libertad,…) que a últimas fechas se han incrementado como una plaga dentro de nuestros espacios cotidianos. ¿Cuántas de éstas han aparecido cerca de tu casa, en tu colonia, en tu barrio?; casas que ofrecen préstamos fáciles y que terminan apoderándose de los escasos bienes de los necesitados que caen en sus garras. Y ya ni pensar en ingresar en una de esas instituciones de educación para privilegiados en donde el monto de una colegiatura serviría para alimentar a una familia completa durante meses.

Nuestro país es la tierra de los abismos. Nuestro país es el lugar de los desencuentros. Hasta en la tragedia hay diferencias: no es lo mismo que maten a 50 o 60 mexicanos jodidos que terminan en la fosa común y, peor aún, con el estigma de “delincuente” (séalo o no) y por lo tanto las autoridades  ya ni se interesan en investigarlos, a que maten al hijo de un político corrupto, de un poeta del clero o de algún empresario deshonesto, a esos muertos nadie los tachará de “delincuentes” y sus asesinos serán encontrados a como dé lugar.

¿Quién es el responsable de nuestras desgracias, el gobierno, el PRI, la maestra Gordillo, el clero, Televisa, los gringos? ¿Es posible someter a una población de más de cien millones de seres humanos a los caprichos de un pequeñísimo grupo de privilegiados? ¿Qué pasaría si mañana todos los mexicanos cancelamos nuestro contrato con TELMEX y no lo renovamos hasta que nos ofrezca los servicios que merecemos? ¿Qué pasaría si todos los mexicanos dejamos de comprar carne hasta que nos la vendan con la calidad que merecemos y al precio justo? ¿O el huevo? ¿Qué pasaría si dejáramos de usar el transporte público hasta que los concesionarios nos ofrecieran el servicio con la calidad a la que tenemos derecho? ¿O canceláramos nuestro servicio de televisión de paga hasta que los contenidos que ofrecen sean mejorados? ¿Cuántos mexicanos lo haríamos? ¿100, 1000, 10000, 100000, 1 millón? ¿Por qué no TODOS?

En su libro Juárez de carne y hueso Armando Ayala hace decir a Ignacio Comonfort, en una discusión con Melchor Ocampo acerca de cómo lograr el desarrollo de una sociedad libre en México: “Usted quiere cambios como en la revolución francesa […] pero debo recordarle que el Francia fue el pueblo el que impuso los cambios y en México el pueblo no es revolucionario […] En México habría que luchar no sólo contra las clases privilegiadas sino también contra el pueblo que las defendería”.

También Mariano Azuela, en esa maravillosa estampa de la revolución mexicana que es su novela Los de abajo, vislumbra el problema y pone en boca de Alberto Solís, un soldado filósofo y poeta de las huestes de Natera, durante la batalla de la toma de Zacatecas: “Lástima que lo que falta no sea igual. Hay que esperar un poco. A que no haya combatientes, a que no se oigan más disparos que los de las turbas entregadas a las delicias del saqueo; a que resplandezca diáfana, como una gota de agua, la psicología de nuestra raza, condensada en dos palabras: ¡robar, matar! ... ¡Qué chasco, amigo mío, si los que venimos a ofrecer todo nuestro entusiasmo, nuestra misma vida por derribar a un miserable asesino, resultásemos los obreros de un enorme pedestal donde pudieran levantarse cien o doscientos mil monstruos de la misma especie! ... ¡Pueblo sin ideales, pueblo de tiranos! ... ¡Lástima de sangre!”.

Y ahora, querido lector, lo dejo con sus propias cavilaciones. Nos vemos la próxima semana.

¿Qué tal durmió FCH?

martes, 16 de abril de 2013

Inamovilidad



por era-del-Ser.

México, el “país perpetuo”. México, el país en donde los cambios, anunciados una y otra vez, jamás llegan y si se llegan a lograr son los parientes pobres de los cambios verdaderos, cambios disminuidos, cambios retrasados, inoportunos, inapropiados; minicambios. Seudocambios que no satisfacen a nadie. Seudocambios que no solucionan nada.

Hace pocas semanas, cuando, sorprendidos y eufóricos, veíamos a la sempiterna lideresa del sindicato magisterial caer del trono del poder, después de años y años de cargarle la culpa de todos los males de la pésima condición de la educación en nuestro país, ahora que su singular figura ya no se encuentra en la palestra no sabemos adónde voltear ¿Dónde ha quedado ahora el villano? ¿A quién le endilgaremos ahora la culpa?

En México rendimos pleitesía al statu quo, a la inamovilidad, a lo estático. Nos asustan los cambios, nos desconciertan las posibilidades no contempladas que puedan redundar en consecuencias inesperadas. Así, permanecemos anclados a “lo seguro”, lo conocido, lo que ha existido siempre (incluso antes de que naciéramos). Esperamos siempre un cambio, porque alcanzamos a percibir que nuestra situación puede ser mejorada, pero ansiamos que tal cambio no sea tan radical, que en realidad nada cambie demasiado. Y así, la sociedad mexicana avanza a tumbos hacia un destino incierto. Nuestros medio-cambios nos van hundiendo cada vez más en una situación desesperada: cada vez más pobres, cada vez más ignorantes, cada vez más expuestos a la violencia, cada vez más dependientes de productos que vienen del extranjero y que terminamos pagando a precio de oro, pero sobre todo cada vez más inconformes y cada vez más frustrados.

Todos estamos conscientes de la necesidad de cambios radicales que modifiquen el rumbo de nuestro país. Todos queremos vivir en un país diferente, más seguro, con más oportunidades. Todos coincidimos que la educación en México es un problema grave. Todos vivimos con la sensación de que el camino que hemos tomado no es el correcto pero cuando hay un cambio propuesto se levantan miles de voces que discuten, denuestan, increpan, violentan y obstaculizan cualquier solución. Nadie está dispuesto a perder ni un palmo de terreno. Nadie está dispuesto a ceder. El statu quo, entonces, vuelve a imponer su reinado y las cosas vuelven a su cauce regular. El objetivo se ha alcanzado: EL CAMBIO NO SUCEDIÓ.

¿Qué tal durmió FCH?

viernes, 5 de abril de 2013

Democracia a la mexicana



por era-del-Ser.

A lo largo de muchos años —ya casi cien— nuestro país ha permanecido inamovible e inalterable. Las condiciones sociales y económicas y el distanciamiento entre las clases privilegiadas y el enormísimo resto de la población casi no han cambiado desde entonces. Así, una buena parte de la población mexicana simplemente “ya no cree”. Ya no cree en el gobierno. Ya no cree en las instituciones. Ya no cree en la policía. Ya no cree en la economía nacional. Ya no cree en los funcionarios públicos. Ya no cree en la educación. Bueno, hasta hemos ido dejando de creer en la veracidad de nuestra historia, en esa fábula creada por la educación pública que permitió, y más que eso, propicio el encumbramiento a categoría de semidioses a personajes que no son más que humanos, con errores y defectos pero también con virtudes y anhelos.

A lo largo de la últimas ocho décadas los mexicanos hemos conocido únicamente un sartal de gobiernos priistas: Pascual Ortiz Rubio (1929), Lázaro Cárdenas del Río (1934), Manuel Ávila Camacho (1940), Miguel Alemán Valdés (1946), Adolfo Ruiz Cortines (1952), Adolfo López Mateos (1958), Gustavo Díaz Ordaz (1964), Luis Echeverría Álvarez (1970), José López Portillo (1976), Miguel de la Madrid Hurtado (1982), Carlos Salinas de Gortari (1988) y Ernesto Zedillo Ponce de León (1994); algunos malos y otros peores. Seguidos de dos desastrosos gobiernos panistas: Vicente Fox Quezada (2000) que fue la gran esperanza de la nación por un mejor gobierno y resultó ser un bufón divertido pero totalmente inútil, y el infausto Felipe Calderón Hinojosa (2006) que, aparte de sumir más al país en la pobreza y la ignorancia nos dejó como herencia los catastróficos resultados de su funesta “Guerra Contra el Narco” y en el 2012, la joya de la corona priista, Enrique Peña Nieto, con quien de manera totalmente impensable hace doce años, el PRI (el viejo “partido aplanadora”) vuelve al Poder, quizá para detentarlo los siguientes setenta años.

Resulta increíble, pero sobre todo desconsolador, que no exista en nuestro país una sola generación exitosa de mexicanos a lo largo de tantos años. Nuestro país se convirtió en la nación de los problemas sempiternos, permanentemente en análisis para su solución, pero que jamás son resueltos. La pobreza, la ignorancia, el hambre, el desempleo, la migración, la marginación, el abandono del campo son problemas dictaminados una y otra vez periodo tras periodo, sexenio tras sexenio, analizados hasta la saciedad, atacados para su solución en forma recurrente, pero jamás solucionados.

Resulta preocupantemente sintomático de nuestra sociedad que 10 mexicanos se encuentren dentro de la lista de los hombres más ricos del planeta mientras que el 46% de la población mexicana vive en la pobreza y mientras el 25% de los mexicanos viva en “pobreza alimentaria”, pomposo término que se inventaron para clasificar a aquellos hombres, mujeres y niños que no ganan lo suficiente ni para comer, que viven con hambre permanente.

Resulta ya típico en nuestro país que, mientras las cúpulas del poder político anuncien una Cruzada Contra El Hambre, al mismo tiempo los diputados federales se gastan 1.6 millones de pesos en pines de oro de 14 quilates, simplemente porque no les gustaron los de latón que les proporcionaron al inicio de la actual legislatura. ¡Hágame usted el chingado favor!

Y es que en México las energías políticas no se enfocan en construir un sistema político y económico cada vez más representativo, equitativo y eficaz, sino que se enfocan en mantener el control de cotos de poder y mayores partidas presupuestales junto con las prerrogativas y privilegios que estos otorgan. El sistema político está diseñado para proteger sus propios intereses y privilegios aun a costa de los ciudadanos que dice representar y se ha ido volviendo cada vez más voraz y desfachatado.

Es la propia sociedad mexicana, los ciudadanos de a pie, usted, yo, el vecino, el tendero, el taxista, la ama de casa, el estudiante de escuela pública, los que tendremos que provocar el ansiado cambio, pues la clase política, los privilegiados, los eternamente impunes y poderosos están, evidentemente, demasiado cómodos como para intentar cambiar.

¿Qué tal durmió FCH?

sábado, 30 de marzo de 2013

Naranjas Dulces…


por era-del-Ser.

¡Vacaciones! No importa a qué credo pertenezcamos o cuál sea nuestra religión la Semana Santa o Semana Mayor es “sagrada” en casi cualquiera de los trabajos, y todo “gracias a Dios”. Ahora lo único que falta es tener los recursos ($$$) para poder financiarse unas vacaciones a algún paradisiaco lugar turístico nacional o extranjero. Con eso de que Mancera ya no continuó con las populares playas citadinas dejó de existir la posibilidad de, después de hacer tres o cuatro horas de cola, vacacionar sin salir del DF.

A mí me ha parecido prudente usar este tiempo para compartir con ustedes una texto de Denise Dresser que trata sobre un asunto que nos concierne a la mayoría de los mexicanos. Está tratado con ese estilo ligero propio de Dresser que es a la vez ameno y profundo, espero que lo disfrutéis tanto como yo lo he disfrutado. Salud y buenas vacaciones.

Yo, al igual que usted, parezco una naranja. A mi, al igual que a usted, todos los días alguna empresa pública o privada me exprime. Me hace un cobro excesivo o me impone una tarifa exorbitante o me impone una comisión injustificada o me obliga a aceptar un servicio malo. Ya sea Telmex o ScotiaBank o Citigroup o la Comisión Federal de Electricidad o alguna Afore o alguna aseguradora o algún notario. Ya sea alguien de apellido Slim o cualquier otro monopolista, oligopolista o rentista de los que pululan a lo largo y a lo ancho de la economía nacional. Cual cítrico, Carlos Slim —y otros tantos como él— me exprimen el jugo, me sacan la pulpa, succionan el zumo, elaboran una multimillonaria naranjada con mi dinero y celebran su más reciente aparición en la lista Forbes.

Usted y yo somos co-responsables del ascenso del señor Slim —con Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Roberto Hernández, Germán Larrea, etcétera— en la lista de hombres más ricos del mundo, porque el gobierno ha permitido que seamos tratados como naranjas, y nosotros hemos tolerado la extracción. Usted y yo somos víctimas de una economía oligopolizada en la que tres bancos dominan los servicios financieros, dos empresas controlan los canales de televisión abierta, una empresa controla la red de conexión telefónica, dos grupos empresariales controlan la distribución de gas LP, dos empresas controlan el mercado del cemento, una empresa controla dos tercios de la producción de harina de maíz, tres empresas controlan la producción de pollo y huevo, dos empresas controlan el ochenta por ciento del mercado de leche, tres empresas dominan el mercado de carnes procesadas, una empresa controla la producción del pan industrializado, y dos empresas controlan la distribución de medicamentos. Esos “jugadores dominantes” hacen —con la anuencia de funcionarios débiles o cómplices— básicamente lo que se les da la gana. Controlan, coluden, abusan, expolian, exprimen.

Arrancan gajo tras suculento gajo, transacción tras transacción, contrato tras contrato, cobro tras cobro. Como lo ha sugerido la Comisión Federal de Competencia, cada familia mexicana transfiere 65 mil pesos anuales a los monopolistas del país. Y los pobres pagan 40 por ciento más de lo que deberían por la falta de competencia en servicios básicos como telefonía. Los consumidores somos una fábrica lucrativa de jugo concentrado, que corre por las venas de la mayor parte de los reconocidos por la revista Forbes, al margen de su “talento empresarial”.

¿Qué tal durmió FCH?

viernes, 22 de marzo de 2013

A río revuelto...

Por era-del-Ser. 

Nuestro país regresa al priismo con un paso de tambor acelerado. Parece que llegó la hora de la transformación de la nación y hay que salir a pulir todos los rincones para que el mundo vea lo moderno que resulta el México gobernado por el Nuevo PRI.  
Así los días, una fresca mañana casi primaveral amanecimos con la noticia, espectacular, por supuesto, de la detención de la maestra Elva Esther Gordillo por andar “saqueando al país”. Y yo que me pregunto: ¿ahora por esa chingadera encierran? si aquí es lo más común del mundo. Miren que sucede justitito cuando el honrado ciudadano (senador por el Tricolorisimo de mis desventuras) Carlos Romero Deschamps anda presumiendo su amor paterno a sus angelitos con regalitos como viajes en avión privado, autos superdepeortivos y departamentos en Miami.
Y, apenas cumplidos los primeros cien días de gobierno, vienen las reformas en cascada (aunque más bien parece que vienen en tsunami). La reforma educativa, la energética, la fiscal,… Y luego luego se suelta la rebatinga: mesas de análisis con los expertos de un lado, mesas de análisis con los expertos del otro lado, mesas de análisis por arriba, por abajo, por todos lados, el chiste es poner las cosas tan confusas como se pueda y llenar los espacios con palabras rimbombantes y domingueras que se oigan requeté bonito pero que confundan a cualquier intelectual de medio pelo (como yo, por ejemplo). ¡Carajo! ¿Qué les cuesta, mejor, preocuparse por poner las cosas claras para el ciudadano de a pie? ¿Qué no les entra en su cabecita reportera y periodística que estamos en un país en donde tan sólo hablar de libros se ve feo? Somos un país con más de 50 millones de pobres que medio comen y lo que menos les preocupa es educarse si del otro lado está la lucha por la torta del día, así que cuando compran su periódico mejor leen la nota roja o los deportes que no le hacen tanto al cuento en sus dictámenes. Señores, vivimos en un país que no lee, nuestro promedio de lectura (por muy sospechoso y difícil de comprobar que sea) es de menos de dos libros al año por mexicano. Ya lo dijo el maestro Zaid: a los mexicanos no nos gustan los libros, no los queremos ni para sostener el sofá de la pata rota.
Y como en tierra de ciegos el tuerto es rey, los políticos mexicanos, flamantes con sus nuevos puestos recién recuperados después de doce años de ostracismo, se alistan para dar a luz a la nueva camada de millonarios que lucirán su fortuna por el mundo y llenarán las próximas listas de Forbes.
Pero nadie comienza su educación con los Diálogos platoneanos; esta es una verdad como montar un caballo a pelo.
¿Qué tal durmió FCH? 

viernes, 15 de marzo de 2013

La Memoria (V)




Felipe Calderón Hinojosa es hijo del político morelense Luis Calderón Vega quien en 1939 fundara el Partido Acción Nacional (PAN) junto con político chihuahuense Manuel Gómez Morín (aquel que perteneciera a la generación de Los Siete Sabios), partido al cual renunciaría en 1976 por considerar que el PAN se había convertido en “un partido de empresarios” que habían corrompido las bases del panismo. Pero Felipe Calderón no seguiría a su padre en la renuncia al partido.

Felipe Calderón Hinojosa termina su sexenio que empezó con la promesa de “El Presidente del Empleo” y finaliza como “El Presidente de los 100,000 Muertos”.

Es verdad que las decisiones que llevaron a convertir a México en una zona de guerra no fueron tomadas exclusivamente por Felipe Calderón, sus colaboradores, principalmente Juan Camilo Mouriño Terrazo y Germán Martínez Cázares (cocreadores del calderonismo), influyeron en la toma de decisiones del presidente. Y se tomó la decisión de legitimar la elección de Felipe Calderón por medio del reconocimiento absoluto del gobierno de los Estados Unidos y para ello el gobierno mexicano en turno acepto hacer el trabajo sucio del Imperio en el traspatio, y, así, el territorio mexicano se fue llenando de muertos.

El Calderonato contaría, a lo largo de sus seis años de duración, con cinco Secretarios de Gobernación: Francisco Javier Ramírez Acuña, Juan Camilo Mouriño terrazo, Fernando Gómez-Mont Urueta, Francisco Blake Mora y Alejandro Poiré Romero; dos de ellos (Mouriño y Blake) terminarían muertos en sendos accidentes aéreos bajo dudosas condiciones, si bien el gobierno calderonista los mostraría a los mexicanos solamente como “trágicos accidentes” sin aceptar jamás la posibilidad de la intervención del crimen organizado.

¿Cuál es, finalmente, la forma en que los mexicanos recordaremos a Felipe Calderón Hinojosa? Hay diferentes pareceres de cómo será recordado Felipe Calderón por los mexicanos, los periodistas, los analistas políticos, los intelectuales y la sociedad entera tendrán sus propias versiones de acuerdo a como les haya ido en la fiesta calderoniana. Las opiniones van desde “Caldenerón” (por asimilación al emperador romano Nerón) que canta con voz aguardentosa “El Perro Negro” en pleno evento público en su estado natal, Michoacán, mientras ve, extasiado, a un México en llamas según el criterio de la periodista Anabel Hernández, hasta la autocalificación de “gobierno valiente” con que el propio Felipe Calderón valora su gestión. Sin embargo, es evidente que, aunque los medios de comunicación masiva ya no insistan en las noticias de la violencia ante la que sucumbe el país, esta no desapareció como por encanto de la noche del 30 de noviembre (último día del Calderonato) a la mañana del 1 de diciembre del 2012, día que marca el retorno del “nuevo” PRI al gobierno del país.

El escritor y politólogo michoacano Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, militante del PAN de 1945 a 1991 y amigo personal de Luis Calderón Vega, padre del expresidente, asegura que Felipe Calderón pasará a la historia como un neopanista pragmático que sacrificó los valores éticos del partido con tal de conseguir el poder sin importar los costos.

Los mexicanos sufrimos de una pésima memoria. Los mexicanos nos olvidamos de todo y permitimos que los personajes nefastos y nefandos que han asolado nuestro territorio y nuestra sociedad regresen, como jinetes del Apocalipsis, para repetir la misma historia de saqueo e impunidad. Sólo en este país en posible que personajes como Carlos Salinas de Gortari regrese por sus fueros a la política mexicana. Sólo en este país será posible que Felipe Calderón Hinojosa, aparte de quedar sin castigo alguno por sus delitos de lesa humanidad que dejaron miles de muertos y cubrieron de sangre nuestras calles, regrese bajo las faldas de Margarita Zavala Gómez del Campo como candidata a la Presidencia en las elecciones federales del 2018. ¿Será esto posible? Usted tiene la responsabilidad.

¿Qué tal durmió FCH? (XXXI)